El águila - Una historia de compasión


Hace mucho tiempo, las personas vivían en una tierra con muchos lagos, en el bosque vivían muchos animales, ahí había venados, alces, y el caribou a los cuales los cazadores cazaban para alimentarse y con las pieles confeccionaban mocasines, ropa y cubiertas para sus viviendas y así poder protegerse de los elementos. Los lagos eran el hábitat de toda clase de peces, patos, gansos y loons los cuales nadaban en sus aguas. La gente era muy fuerte y sus enemigos les temían y respetaban, y existía paz en toda la tierra. La vida era muy buena y todos los moradores eran felices.

Los visito un cruel invierno el cual llegó muy temprano; hacía mucho frío en la tierra, la nieve era profunda que llegaba hasta la cintura de los cazadores. La Primavera llegó y lo último de la nieve se derritió. El verano trajo mucha lluvia y los lagos y ríos empezaron a invadir las riveras. Ellos sabían que la temporada de lluvias se terminaría pronto; pero las lluvias no cesaron ni siquiera por un momento y el cielo permaneció oscuro por mucho tiempo. Las rugientes aguas aumentaron más y más alto, y la gente tuvo que buscar tierras más altas para refugiarse, pero todo fue en vano ya que el agua continuo inundando todo a su paso incluyendo los montes altos. La gente tuvo que escapar de la gran inundación, y los animales se desplazan a un lugar mucho más alto para escapar. Los alimentos cada vez fueron más escasos de obtener, y todas sus pertenencias incluyendo las armas de caza se perdieron en la inundación. No había madera seca para hacer fuego y poder calentarse, y pronto la gente empezó a enfermarse, y así la gente comenzó a morirse de hambre y frío. Los ancianos y los débiles fueron los primeros en morir ya que eran demasiado débiles para luchar contra el hambre y los elementos. No había medicina para sanar a los enfermos, ya que también se perdieron en la inundación.

Desde el norte llegó un furioso y vengativo viento, azotando las intrusivas aguas en un espíritu oscuro que tratava de capturar a las personas que escapavan a un lugar más alto. Pero todos sus esfuerzos fueron en vano porque las furiosas aguas los comenzo a arrastrar a sus profundidades las cuales se convirtieron en sus tumbas. Pronto, las crecientes aguas se tragaron a todos los habitantes de la tierra.

Sin embargo, fue una mujer el unico humano que logró escapar de la inundación. Ella estaba sola, con hambre y frío. Cubierta con mucha angustia y dolor ella lloró por la pérdida de su familia y compañeros de su aldea. Los fuertes vientos comenzaron a marcharse y una suave y apacible brisa visitó la tierra. Y el sol se lucia en el cielo y bañaba la tierra con suave calor, y una vez más la tierra comenzó a sanar por si misma. Debilitada por la tristeza, la doncella cayó en un profundo sueño y durmió por muchos días.

La gran inundación se marchó, pero a su paso solo dejó muerte y miseria. Arboles quebrados y arrancados cubrían las laderas de los valles y montañas. Ella nunca se olvidaría que la inundación le había quitado a su familia, su madre y su padre, sus hermanos y hermana. La doncella comenzó a llorar, y su lamento era fuerte, tan fuerte que los animales que regresaban se detenían por un instante para escuchar su lamentación. La doncella no abandono la colina, y el dolor y la soledad creció más grande en su corazón cada día.

Ella tuvo un sueño; y soñó que su ser amado llego para salvarle la vida, que le había salvado la vida. Por la mañana al despertar de su sueño, la doncella se dio cuenta que un águila se encontraba posando sobre una roca cercana. Era un ave muy grande, su plumaje era café oscuro, sus plumas mas parecían doradas como resemblando el brillo del sol reflejado en la hiriente hoja afilada. La doncella sintió temor por la presencia del águila, porque ella sabía que el águila es un gran cazador con poderosas garras capaces de rasgar la carne de sus huesos, y además no tenía forma de defenderse. Sin embargo, al darse cuenta del suave marrón de los ojos del águila, ella se sintió atraída por el águila. Fue una atracción que surgió cuando el águila miraba a ella con curiosidad e interés. Inmediatamente la doncella consideró que el águila no significa ningún peligro para ella.

Entonces el águila habló, “He visto tu llanto, ¿por qué estás triste? Puedo ver que tu estás sola".

Ella respondió: "Mi familia se ha ido, mi gente se ha ido, todos, sus vidas fueron tomadas por la gran inundación. Todo, lo hemos perdido todo, nuestros hogares, nuestras armas, nuestras chozas, nada permanece, solo mi dolor y tristeza lo cual me consume día y la noche."

El águila respondió a la bella doncella, "Entonces yo seré tu amigo, dime qué puedo hacer por ti mi querida amiga?"

En su lamento ella respondió, "Usted no puede hacer nada, estoy sola, y voy a morir sola!" El águila dijo: "Eso no es cierto, mira a tu alrededor. Tus amigos los de cuatro patas, los alados como yo y los rastreadores, todos estamos aquí y tu no estás sola".

Todo lo que ella quería era morir, y así ella expresó sus deseos al águila, pero sus palabras no fueron de importancia para el águila. Él le dijo que si ella muere, entonces no habrá más seres humanos en toda la faz de la tierra y todo el terreno permanecería vacío y gradualmente todo se iría desvaneciendo y las tinieblas cubrirían la tierra y que eso no puede suceder.

Ella le preguntó, "¿Adónde vas, también me vas a abandonar?"

Él respondió: "Me marcho sólo para encontrar y traerte algo de comida, voy a volver a tu lado, no estarás sola." Él águila extendió sus alas majestuosas y volo muy alto hasta perderse en la lejania del cielo.

El águila regresó con un gran pez, este era un salmón. Ella le dijo que no podría comer el pescado crudo y que necesitaría cocinarlo para poder comérselo. El águila le preguntó que es lo que ella necesitaba para cocinar y ella le dijo que algo de madera y pasto seco seria suficiente para hacer un fuego, por lo que el águila voló rápidamente y, a su regreso trajo ramas y hiervas secas para que la doncella pudiese encandilar el fuego. Ella encendió el fuego y una vez el pescado estaba cocido, ella comenzó a comer.

El águila solo la miraba con curiosidad desde una roca lejos del fuego, pues tenía miedo del fuego. Él le dijo que su clase era extraña pues tenían que hacer algo muy poderoso para crear fuego y cocinar sus alimentos, ya que los de cuatro patas y los alados no tienen la necesidad de tal cosa. Ella le dijo al águila que el fuego no sólo es útil para la cocción de alimentos, sino que también sirve para ahuyentar las tinieblas de la noche, y que también es bueno para mantenerse caliente durante el tiempo que hace frío. Con este conocimiento, el águila voló de nuevo para reunir más madera seca y la comenzó a juntar cerca de ella para que así ella pudiera mantener su fuego durante toda la noche.

Por la mañana, ella se despertó y se dio cuenta que el águila se había ido, pero él antes de marcharse le había dejado suficiente leña para mantener vivo su fuego. La tibieza del fuego parecía aliviar su soledad, y ella estaba muy agradecida por la ayuda que el águila le había proporcionado. La mañana avanzaba, y ella comenzó a preguntarse si el águila la había abandonado, y así la soledad comenzó a agobiar su alma.

Hacia el mediodía, el águila volvió y esta vez tenía un cordero en sus garras, y le dio el cordero a ella. Y así, ella cocinó el cordero, mientras que el águila la miraba con gran asombro. Luego el águila le dijo, "Hay un valle a poca distancia de aquí, en la dirección de donde el sol se esconde, y sería un buen lugar para construir un albergue pues este lugar está protegido de los fríos vientos, y un arroyo corre en la cercanía."

Ella le contestó fríamente: "Yo me encuentro aquí, y voy a permanecer aquí en este lugar, voy a construir mi choza aquí si es que quiero construir un albergue."

El águila pudo ver que ella todavía se aferraba a su tristeza, y que siempre sería así porque había perdido a todos los de su clase en la gran inundación. El no ha visto a nadie como ella desde que la inundación azotó la tierra cada vez que el surcaba el cielo en busca de un remanente de sobrevivientes, pero al parecer ella fue la última de su clase.

El águila voló sobre muchas montañas, lagos y valles, pero no había ninguna señal de alguien como ella. Día tras día el continuo llevando madera y alimentos. Y ella cada día ella se hacía más fuerte, y pronto ella tomó conciencia de su situación y comenzó a preocuparse por su apariencia; ella lavó su vestido, y también confecciono un peine con huesos de animal para peinar su cabello el cual lo había descuidado desde la inundación. Antes de la inundación ella era una de las más hermosas doncellas en el pueblo, muchos hombres habían visitado su pueblo para cortejarla, y ahora, por supuesto, ella era la mujer más bella en toda la tierra.

Un día, mientras la doncella se encontraba a la espera de que el águila regresara a su lado, ella subió a la cima de la colina, y miró a través del valle muchos lagos, y se dio cuenta de que todo el paisaje era verde. Todo era belleza en su alrededor.

Ella tenía un sueño de casarse y tener hijos, pero su sueño se desvaneció enseguida, ya que sabía que era la ultima de su clase en la tierra. Recuerdos de momentos felices se apoderaban de su alma y una vez más la tristeza llenaba su corazón.

Ella escuchó un ruido. Era el viento precipitándose bajo las alas del águila cuando este se deslizaba al suelo. Él aterrizó y la miro con admiración mientras escondía sus poderosas alas, y ella le dijo que él tiene el poder para calmar su soledad. Ella le dijo: "¿Qué voy a hacer ahora? Deseo ser un águila y así podría volar con usted y ya no seria el único ser de mi especie".

Me contestó: "Ven acercate a mí preciosa niña, sujétate fuerte de mis piernas que vamos a volar." Pronto ella se dio cuenta que los árboles, arroyos, montañas, lagos se miraban más pequeños, pero la tierra se hacía más grande. La vista fue increíble y ella se sentía feliz en compañía del águila. Una vez que regresaron a la colina ella le agradeció al águila por la oportunidad de hacerla sentir lo que es volar como un águila.

La amistad entre el águila y la doncella se hacía fuerte y más fuerte cada día, y ella se aventuraba a ir más y más lejos de su campamento, donde a veces ella delineaba imágenes de él en las rocas y cuevas. Pronto ella pensó en la construcción de una choza, y que la construiría en la cima de la colina. El águila estaba feliz al verla sonreír más a menudo. A pesar de que la doncella estaba feliz, el águila pudo ver todavía existía un matiz de tristeza en sus ojos.

Se acercaba el otoño y el invierno no se encontraba muy lejos, y la noche se hacía mas fría cada día, y el águila lo sabía, la choza tendría que ser construida muy pronto, o ella perecería en las frías noches invernales.

"Abuelo invocó el águila, tu que eres el más poderoso, ¿por qué no has visto su dolor?"

Y una voz respondió desde el cielo, "lo he visto, y es por eso por lo que te envié a su lado".

El águila respondió: "lo he hecho porque ella se encuentra sola y necesita ayuda. Sólo puedo proveerle alimento y madera, y no puedo darle lo que realmente necesita. Ella necesita a otros de su especie, ella necesita amor."

"Dime, voy a ayudarla de cualquier manera que pueda." fue el deseo del águila.

La voz respondió: "Tú eres un ser excelente, tienes el corazón más bondadoso entre todos los de tu pueblo, y mereces tu lugar en el Gran Círculo de la vida, solo unos pocos tienen tu poder. Y esto significaría renunciar a tus poderes si es que verdaderamente anhelas en tu corazón ayudar a esta doncella, y además seria difícil". El águila respondió: "No entiendo Abuelo". La voz volvió y dijo: "Para ayudarla tienes que convertirte en un ser de dos patas, en un humano. Si lo haces, tu nunca más surcaras los vientos. Nunca más volverás a ver la tierra desde muy por encima de las más altas montañas. La elección es tuya, porque tienes el don de convertirte en uno de su clase. Como hombre y mujer, los dos pueden dar la tierra más de su especie, y lo mejor de todo es que tienes mi bendición. O simplemente pueden quedarse tal como lo son hasta este momento".

Esa noche, el águila se sentó con la mujer en la cercanía del fuego, permaneció tranquilo, pero aun así pensaba en todas las opciones, tomando en cuenta todo. La mujer notó su raro silencio, y ella sabía que el águila estaba turbado ya que la llama de sus ojos había perdido su brillo. "¿Hay algo malo, o algo que te preocupa?.

"Sí, tengo que hacer un largo viaje. No hay mucho tiempo y que tengo que pensar en eso.", respondió.

"¿Va a regresar? No puedo soportar la idea de perderlo", dijo ella.

"Voy a regresar, pase lo que pase debes recordar que siempre seré tu amigo. Te traeré comida y más madera antes de partir". Él hizo que ella le prometiera que permanecería en la colina, y que no caminara muy lejos del campamento.

A la mañana siguiente ella subió a la cima de la colina, y veía el cielo. Muchos halcones volaban en círculos, y algunas águilas también. Ella se preguntaba cuál de todos esos puntos diminutos era su amigo. Día tras día, ella subía la montaña y allí esperaba fielmente por el regreso de su amigo. Pasaron muchos días y el águila no volvió.

Cuando el águila se marchó de la tierra, este surco el cielo más y mas, mucho más alto de lo que lo había hecho antes, y vio mucho más de la tierra, mucho de lo que nunca había visto antes. Mirando la tierra desde arriba, esta lucia impresionante que el águila deseó que esa imagen quedase grabada para siempre en su memoria.

"Abuelo, estoy aquí", clamo el águila. "Nieto, yo sé lo que hay en tu corazón. Has estado abrumado durante muchos días y noches. Sin embargo, has hecho una elección." respondió la voz.

"Sí, sé lo que debo hacer.", Dijo el águila. "La elección que has tomado es un camino en el que no puedes dar marcha atrás". declaró la voz.

El águila respondió: "Hay muchos de mi especie. Ella está sola, y es la última de su clase. Ella es la única. Esto no puede ser, y su clase no puede perecer con ella. La tierra y todo en ella se desvanecería y yo no puedo permitir que eso ocurra, y no veo ninguna otra forma ".

"Así sea! Y te digo esto, los humanos encontraran un lugar en su corazón para los de tu pueblo, ellos te miraran con mucho respeto". dijo la voz.

El verano estaba por terminarse. Una brisa fría descendió desde el norte viajando rápidamente a lo largo de la ladera de la colina. Esto no la detuvo para recolectar madera para su fuego. Y ella también siguió esperando y mirando al cielo buscando pacientemente la arribada de su ser amado, pero todavía no había rastro de él, él no había regresado.

Un día se escuchó una voz familiar, "Ya estoy aquí". Ella se dio vuelta y un apuesto joven salio desde detrás de una roca.

Asombrada, ella le pregunto, "¿Cómo puede ser esto? Pensé que todos habían muerto en la inundación, y que yo soy la ultima de mí clase"

"Eso es cierto", dijo el joven.

"Entonces de dónde vienes?" pregunto la doncella.

"Vengo del cielo", respondió.

La joven se sorprendió sin saber que decir, y no podía creer lo que veía. Sin embargo, era el águila, su voz era muy familiar. Tratando de entender, ella llegó más cerca de el joven, y miro en lo profundo de sus ojos marrones. "Recuerdas el día en que volamos juntos? Te tomé muy por encima de la tierra", dijo el joven.

"No puede ser", dijo.

"Yo te prometí volver, y lo he hecho por ti porque eres todo lo que siempre he amado, eres lo que mi corazón desea. ¿No estás feliz?", preguntó.

La doncella dejo caer la madera que ella tenia en sus brazos, y corrió hacia él para caer rendida en su abrazo, fue algo que ella quería hacer desde hace mucho tiempo. Cada vez que ella estaba cerca de él y a partir de ese momento ella se sentía como si ella se alzara por encima de las montañas y fueron muy felices.

Antes de que el invierno se instalara, ellos construyeron una choza, en la cercanía del bosque, y no paso mucho tiempo, ella estaba embarazada y se convirtió en madre a muchos niños. Una nueva raza de dos piernas.

Ella le narraba a sus hijos la historia de su padre y su sacrificio. A continuación, la historia le fue enseñada a sus hijos, y ellos a los suyos, y así sucesivamente la historia del gran sacrificio y compasión del águila para asegurar la supervivencia de la raza humana fue transmitida de generación a generación.

Por esta razón, las plumas de águila son sagradas para las primeras naciones, y hasta el día de hoy ellos veneran a las águilas, y cada vez que ven un águila lo reconocen y hacen una pausa y expresan su agradecimiento a sus familiares.

Una historia Lakota.


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